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viernes, 1 de noviembre de 2013

Funcionario del Poder Judicial plagia “La América Morena”

Mbareté: El arte de cometer delitos

Esta vez el plagio lo realizó Osvaldo Leonardo Ojeda, alumno  del Estudio Taller de Arte "MBARETE", de Mónica E. Moreyra, localizado en la Provincia de Corrientes, Argentina. 


Lo curioso de este caso es que el plagiario es funcionario del Poder Judicial. Son esas ironías de la vida: quién está para administrar justicia es quien comete el delito. 


Respeto. Esa es la clave de la vida, ese es el secreto de la educación. Claves y secretos que personas inescrupulosas desconocen.




miércoles, 28 de agosto de 2013

Plagiarios na UFGD


A UFGD (Universidade Federal da Grande Dourados), onde em 2007 realizei um mural, faz vários anos que utiliza a imagem da obra para imprimir blocos de notas, capas e marcadores de livros, cartões postais, dentre outros tipos de materiais que, sem autorização, distribui e comercializa. Ha vários meses, quando fui alertado de este fato, entrei em contato com a ouvidoria, falei com o ouvidor várias vezes via telefônica, enviei dezenas de correios e, mesmo reconhecendo a violação dos meus direitos e prometendo um ressarcimento, não cumpriram com a palavra.

As instituições públicas, mesmo que sejam centros de ensino, cometem e estimulam a violação dos direitos dão o exemplo de como agir impunemente protegidos por governo tão corruptos quanto eles. Veja as provas:

Produzem e comercializam produtos criados a partir do plagio da obra que realizei na fachada da univerdidade

La America Morena, plagiada en Brasil

jueves, 23 de mayo de 2013

¿Homenajes en secreto?



Para sumarse a una extensa lista de "homenajes" anónimos que vengo recibiendo desde varios países y siempre soy el último en enterarme, un grupo de individuos inescrupulosos, de Cosquín, Córdoba, Argentina, tomó las formas que identifican a las figuras femeninas que caracterizan mis obras, para transformarlas en máscaras que fueron utilizadas durante la denominada “Fiesta del Duende”.

Es sabido que quienes copian las obras de otros autores, en general, carecen de talento y creatividad y, en la mayoría de los casos, las copias son toscas, porque hasta para copiar es necesario ser idóneo. Sin excepción, al ser descubiertos los plagiarios se defienden argumentando que “homenajearon” al autor. Ciertamente, si el homenajeado es el último en enterarse, no se trata de un homenaje, visto que éstos no se realizan en secreto. Si bien es cierto que algunos copian desde la ignorancia –no es este el caso de Córdoba- otros lo hacen con fines lucrativos, a sabiendas que están cometiendo un delito o, mínimamente, que no están teniendo una actitud ética.

¿Por qué en algunos casos se indica la fuente y en otros no?

Cuando el autor es una figura ilustre el plagiario corre mayor riesgo de ser sorprendido, entonces presenta “su obra” como siendo una reinterpretación. Ya, cuando el autor es aun no es reconocido, el riesgo es menor y, en estos casos, el plagiario tiene la gran oportunidad de atribuirse la paternidad de las obras. Muchos han hecho reinterpretaciones, incluso artistas reconocidos. El mismo Picasso realizó innumerables trabajos tomando como base a Rembrandt y a Velázquez, entre otros, célebres artistas cuyas obras son conocidas en todo el mundo y, en ese caso, el público sabe fehacientemente que se trata de homenajes.

Los “criterios” del público que estimulan el plagio

Además de beneficiarse, el plagiario daña moral y materialmente al autor, al tiempo que engaña al consumidor, visto que substituye a la obra original y, además, suele ocupar el lugar del autor, privándolo de vincularse con su público.

Reproducir parcial o integralmente cualquier obra artística sin hacer referencia al autor, constituye un delito. Quienes apoyen o justifiquen el plagio favorecen a este tipo de fraude. Por otro lado, ingenuamente, algunas personas alegan que quien realiza las copias admira al autor de las obras. Esta afirmación es certera pero, haciendo una analogía, si usamos este singular “criterio”, cualquiera de nosotros tomaría las obras literarias de Roa Bastos, García Márquez, Saramago o cualquier otro autor y las publicaría, parcial o íntegramente, como si fuesen propias. De modo que, a la hora de opinar, hay que estar informado y, sobre todo, tratar de ponerse en lugar del autor para comprender que llegar a una forma de expresión propia demanda muchos años de labor, mientras que el incapaz se apropia de la obra en apenas horas. La cuestión más importante no es que la copia beneficie económicamente al plagiario o lo haga sin fines de lucro, en todos los casos, lo grave son los daños morales que le causan a los autores

¿Cómo se identifican los plagios?

Cuando una obra fue total o parcialmente copiada sin autorización del autor.  Este delito se agrava cuando se presenta la obra como si fuese propia o cuando se divulga o reproduce en nombre del autor.

Mediocridad

Resta decir que me siento honrado y al mismo dolido por la mediocridad de quienes plagian. Hasta se me ha ocurrido pagar con la misma moneda pero, observado los trabajos de quienes cometen este tipo de delito, no encontré nada que valga la pena copiar, ni siquiera trabajos dignos de mirar. 



Anexo: Ley de Propiedad Intelectual

Art.14.3 - El derecho irrenunciable e inalienable de exigir el reconocimiento de su condición de autor de la obra.

Art.17 -El ejercicio exclusivo de los derechos de explotación, como la reproducción de la obra, que no puede realizarse sin su autorización.

Art.138. -Las acciones judiciales para reclamar la indemnización por los daños materiales y morales ocasionados por el acto infractor.

El Código Penal en su Art. 270.1, incluye el plagio como un delito contra la propiedad intelectual, cuando se realice “sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios”.


Miguel Hachen|Neoguarani

martes, 11 de diciembre de 2012

Denuncia: siguen los plagios, ahora en La Rural

Estand de la Feria Internacional de Artesanías realizada en La Rural, donde Maria Bargellini expuso sus plagios. 



Durante la última edición de la Feria Internacional de Artesanías realizada en La Rural, la artista cordobesa Maria Bargellini expuso dos plagios de trabajos de mi autoría. Se trata de las obras “Avatí Yarí” y “Purahei ha mboraihu”.

Tal como lo demuestra la foto número 38 del álbum de la página de dicha feria, sin haber respetado mis derechos de autor, la artista cordobesa se atribuyó la autoría de por los menos dos de mis obras.

Recibí con mucha indignación su falta de ética profesional, visto que ya es de conocimiento de todos que las obras que se publican en la Web no son de dominio público. Ningún autor crea obras para que otros lo copien. Pero en este caso no se trata apenas del simple hecho de copiar las obras de mi autoría, sino de piratearlas con fines comerciales y eso constituye un delito. 

Para crear las obras que a esa señora le demandó algunas horas de trabajo plagiar, no solamente estudié mucho tiempo, sino que invertí más de treinta años de trabajo, 16 de ellos desarrollando la Estética que he denominado Neoguaraní y que es de público conocimiento. Además, la estética plasmada en las obras plagiadas, forman parte de mí vida, me llevó 49 años alcanzarla y está estrechamente vinculada a mis vivencias y a mi cultura; es decir, a mí biografía que, al igual que la de cualquier otra persona, es única e irrepetible. Y esas características hacen que mi obra, como un todo, sea única y, siendo única, el plagio no solo me perjudica profesionalmente sino que además me afecta moralmente.

Según la ley 11.723, el plagio, imitación dolosa o usurpación de obras, más conocido como piratería, es un hecho delictivo que puede ser sancionado con penas privativas de libertad. Como se trata de un delito de defraudación, esta pena es aplicable a quienes, POR CUALQUIER MEDIO, reproduzcan obras ajenas sin previa autorización de su autor o de sus derechohabientes.

La plagiaria Maria Bargellini y su dirección de Facebook:
https://www.facebook.com/maria.bargellini/photoslst=100000568882197%3A1366779407%3A1488951556&source_ref=pb_friends_tl

Miguel Hachen | Neoguarani

domingo, 19 de agosto de 2012

Rafael Tellez Lazo, falsario.


El honor de ser plagiado



Al comprobar que ha sido plagiado cualquier autor se disgustaría. Como mis obras han sido copiadas más de una decena de veces, esta fue la segunda vez realicé una denuncia pública. Luego, al considerar que los plagiarios y copistas tienen a su disposición desde Miguel Ángel hasta Picasso, pasando por un enorme caudal de obras de toda la historia del arte universal, me sorprende y hasta me honra que copien mis escuetas creaciones o que imiten burdamente mi particular estética. 

Con la intención de retribuir tanta piratería, incluso hasta pensé en plagiar una obra de aquellos que me copian, pero no encontré nada que siquiera valiese la pena contemplar.

Miguel Hachen | Neoguarani

viernes, 13 de mayo de 2011

La globalización del plagio y los piratas del arte


Los corsarios virtuales

Gracias a internet y sus redes sociales la comunicación actual es instantánea y el acceso a la información es inmediato. Con un simple “clic” es posible introducirnos en la vida y la obra de otros artistas, contemporáneos o no. Hay que estar muy atentos porque, si por un lado la web nos permite divulgar nuestras obras, por otro lado facilita el pirateo de trabajos, ideas, conceptos, textos, denominaciones, estilos, frases, etc.
Considerando que este medio da una falsa sensación de anonimato, los corsarios del arte actúan impunemente y, como si fuera poco, son tan sinvergüenzas que luego publican en sus redes sociales el producto o subproducto de sus saqueos. Si navegamos la web y ponemos un poco atención podremos ver millares de ejemplos. Gente que posta en su Blog y publica en su Facebook copias o directamente trabajos ajenos, incluso de pintores, escritores y músicos consagrados, sin que jamás citen la fuente.

Cantando con la voz ajena

Así vemos que un Josecito González publica y se atribuye un hermoso poema… de Silvio Rodríguez! Pedrito copia a Romero Brito y publica sus plagios; fulanita “recrea” la figura central de mi obra Mural “Ka’agüi sy ha nhande tekoha” y la publica en su blog.

Otros, más creativos pero no menos piratas, se apropian de los lenguajes plásticos. Al carecer de voz propia se adueñan de voces ajenas para lograr expresarse, pero quien tiene el oído y la mirada afinados sabrá notar quien es un mero imitador. Hay quienes imitan a Joaquín Sabina, pero lo hacen conscientes, sin la intención de engañar al público diciéndoles que es autor, compositor y dueño de esa voz. En artes plásticas están los falsificadores profesionales de obras maestras de autores consagrados y los imitadores que se suben a cualquier tema y autor que se destaque del resto. Cuando Botero está de moda, lo imitan, si Carpani hubiese sido boliviano o venezolano (lo ideal para el que plagia ideas es que el plagiado viva lejos), lo hubieran copiado e imitado, sin citarlo. Es vergonzoso. Otros aseguran que hacen “arte indígena” y su trabajo consiste en copiar de la web el arte originario y plasmarlo literalmente, sin tener la capacidad de, al menos, recrearlo.

Las metáforas sobre el Quinto y otros tantos Paredones

En mi caso, no siendo un artista consagrado; aunque no me sorprende, me indigna que a falta de ideas e identidad cultural propias se apele a la piratería, a la imitación del lenguaje plástico y forma de expresión que vengo desarrollando hace 15 años. Me avergüenza que haya colegas que muy audaz y ligeramente se atribuyan el “estilo” Neoguaraní para designar a sus performances y otros, no menos audaces, que al cuarto o Quinto día (de un día para el otro) mágicamente conciben un lenguaje, tomando para sí la idea de introducir elementos gráficos en las figuras humanas, forma propia que introduje en 1.996 para resemantizar la pintura corporal de los guaranís. Si bien es cierto que las grafías son de dominio público, pero no así su forma de aplicar.

Me fastidia y me asombra que a cambio de aplausos y elogios se usurpe las ideas ajenas y peor aún porque los piratas sean artistas que por un lado pregonan la sociabilización del arte, pero por otro lado, ante la incapacidad de crear y tener ideas propias, roban, globalizando el plagio.

Los conquistadores virtuales: el muerto se asusta del degollado

Es irónico que aquellos artistas que en sus obras y discursos critican y condenan a los colonizadores, a las multinacionales y a los explotadores de turno por usurpar los bienes materiales y culturales ajenos, actúen de la misma manera que aquellos que critican (sic”). Es decir que ganan notoriedad, poder y prestigio gracias al trabajo y al esfuerzo ajeno. Viéndolos actuar así me siento el propio Túpac frente a los bestiales y hoy virtuales conquistadores que, lápiz, pincel e internet en mano (léase espada, porque hieren y matan) me despojan de mis ideas. Cuando se procede de la forma que se critica se es hipócrita; más popularmente se diría que esa actitud es como escupir para arriba: el propio escupitajo caerá en la cara de quien escupe.

Muchos colegas buscan con obstinación el bullicio de la notoriedad y la ética, que es más salubre, se apoca delante del ansia por la fama. De ahí mi indignación ante el gesto de usurpar y plagiar sin el menor respeto por el trabajo y la trayectoria ajena. En mi caso, como no me falta creatividad ni ética, no me apropié del trabajo ni de la denominación dada por otros a su lenguaje, no me subí a lo que se puso de moda en internet ni me monté en la originalidad o el esfuerzo ajeno para apropiarme de él ni para granjearme reconocimiento u elogios.

Ética y estética

El lenguaje Neoguaraní revela y encarna muchos años de trabajo e investigación seria, se trata de concepto que entraña una forma de pensar y de hacer, como también es una manera conducirse y actuar éticamente, con un poco de dignidad y respeto por la cultura que venero. Ellos, los guaraníes hacían y hacen su arte y aunque yo le otorgue nuevos significados a sus códigos visuales creando frescas alegorías, lo hago citándolos, dándoles a ellos los créditos y el prestigio porque soy consciente de que mi trabajo emana de sus manantiales (ver Manifiesto Neoguaraní). Se trata de una forma de expresión propia que exprime y resemantiza mis raíces culturales y me identifica como ser cultural; un lenguaje que emana de una forma de ver y sentir mi entorno y que, cual si fuese sangre, circula por mis venas.

De mis vivencias nacieron la concepción estética y los recursos compositivos, el modo personal de generar espacios y profundidad; la manera de aplicar las formas y los colores. El particular estilo para crear y recrear imágenes en el que las figuras y el fondo juegan entre sí, creando nuevas figuras. Nada de ello me fue dado gratuitamente, trabajé muchos años y aún lo sigo haciendo. Lo hago con mucho respeto por el arte y, por sobre todo, inspirado en este milenario pueblo guaraní al que interpreto con cierta timidez pero con mucha veneración. No fue necesario robar ideas ni conceptos ajenos.

Tal vez mi única virtud haya sido indagar y buscar muy dentro de mí, en mis propias raíces y vivencias cuando era gurí en la selva misionera. Allí, en ese infinito espacio, donde habité hasta los diez años y donde intercambiaba juegos, pesca, caza y tropelías con mis vecinos los Mbyá Guaraní.

La aceptación popular o el rechazo son menos vitales que mi propia investigación, que mis tímidos hallazgos. Para mí el ruido de la notoriedad se apoca ante la salubridad de una misión en la vida, de una búsqueda constante. Si soy limitado en mi saber, suelo ser auténtico y respetuoso en el hacer y en el decir y más respetuoso aún de las ideas ajenas. 

De los 30 años que llevo gastando lápices y pinceles emanaron la concepción estética y los recursos compositivos, el modo primitivo de generar espacios y profundidad; la manera de aplicar las formas y los colores. El particular estilo de crear imágenes en el que las figuras y el fondo juegan entre sí creando nuevas figuras, no me fueron dados gratuitamente. Trabajé muchos años para ello y lo sigo haciendo. Lo hago con mucho respeto por el arte y, por sobre todo, inspirado en este milenario pueblo al que interpreto con cierta timidez pero con mucha veneración.

Al César lo que es del César…

La propiedad intelectual es un bien, la creación también es una riqueza que debemos aprender a respetar. No todos los contenidos de internet son patrimonios universales que se puedan usar libre e irresponsablemente. Siendo así, cuando extraigamos alguna información, imagen o vocablo que nos interese, cuando realicemos relecturas de obras ajenas lo mínimo que debemos hacer es comunicarnos con el autor y consultarlo, en caso de obtener autorización de uso, darle el crédito a quien corresponda. Al igual que los conquistadores, el que plagia lleva las de ganar pero cosecha odio. Tal vez la única ventaja del plagiado sea la de tener conciencia de que su trabajo tiene tantas cualidades que merece ser imitado. Habría que intentar ponerse en la piel de los otros, preguntarse cómo se sentirían cuando se apropian de sus ideas.

Tal vez esta reflexión sea útil y comencemos por abolir la piratería por lo menos en los ámbitos culturales, donde jóvenes artistas podrían dar el ejemplo. Está muy bien retratar la historia en muros y paredones para condenar a los imperialistas de turno, pero, reitero, habría que tener el cuidado de no remedarlos.

Creo que todos los artistas, a través del esfuerzo y del trabajo pueden ser capaces de desarrollar un lenguaje de expresión artística propio, un modo particular de exprimir lo que se es y se siente y que, con el tiempo, todos puedan aprender a hablar con el sonido de su propia voz. Es decir, expresar aquello que es como individuo.

La diversidad es sana; lo ideal es que Pedrito sea Pedrito, Carlitos sea Carlitos y que no intenten ser quienes no son. De todos modos historia se va a encargar de contar la verdad y desenmascarar a los corsarios que hoy navegan y piratean en los mares de la web. Al lado de los piratas modernos Morgan sería un mero aprendiz: él no tenía computador a bordo!

Miguel Hachen | Neoguarani